Control del peso: causas del sobrepeso y claves para gestionarlo

El sobrepeso y la dificultad para gestionar el peso de forma sostenible son situaciones frecuentes en la actualidad. Muchas personas comienzan cambios en su alimentación con motivación, pero con el paso del tiempo regresan a sus hábitos anteriores, lo que puede generar frustración y sensación de fracaso.

En esta lección de Mundo Herbolario Academy, junto a Patricia García, Responsable de Formación de Laboratorios Pinisan, analizamos algunos de los factores que pueden influir en el aumento de peso y por qué resulta útil mirar más allá de la cifra que aparece en la báscula.

Por qué puede aumentar el peso

El aumento de peso no suele responder a una única causa. Con frecuencia intervienen distintos factores relacionados con la alimentación, la actividad física, la organización diaria, el descanso y las circunstancias personales.

Entre los motivos más habituales se encuentran:

  • Una alimentación poco equilibrada o que no se adapta a las necesidades de cada persona.
  • El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados.
  • Una ingesta energética superior al gasto mantenida durante el tiempo.
  • El picoteo entre horas o la alimentación emocional.
  • La falta de planificación de las comidas.
  • Un estilo de vida con poca actividad física.
  • Horarios irregulares que dificultan mantener una rutina estable.

Identificar qué factores están presentes en cada caso permite plantear cambios más realistas y adaptados a la vida cotidiana.

El índice de masa corporal (IMC)

El índice de masa corporal es una medida orientativa que relaciona el peso con la altura. En personas adultas se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros elevada al cuadrado.

  • Entre 18,5 y 24,9: intervalo considerado de peso normal.
  • Entre 25 y 29,9: intervalo considerado de sobrepeso.
  • 30 o más: intervalo considerado de obesidad.

El IMC es una herramienta de referencia, pero no distingue entre masa muscular, grasa corporal y otros componentes del organismo. Por este motivo, debe interpretarse junto con otros datos, como la composición corporal, el perímetro de cintura, los hábitos de vida y la situación individual.

Un IMC elevado puede ser una señal para revisar la alimentación, el movimiento diario y otros aspectos relacionados con la salud metabólica y cardiovascular, preferiblemente con el acompañamiento de un profesional sanitario.

Más allá de la estética: cuidar la salud y el bienestar

La gestión del peso no debería plantearse únicamente como una cuestión estética. Un objetivo más completo consiste en adoptar hábitos que ayuden a mejorar la energía, la movilidad, la relación con la comida y el bienestar general.

Una alimentación variada basada principalmente en alimentos frescos, junto con actividad física regular y un descanso adecuado, proporciona una base sólida para cuidar el organismo.

También es importante establecer objetivos realistas. Los cambios demasiado exigentes pueden resultar difíciles de mantener, mientras que las modificaciones graduales suelen integrarse mejor en la vida diaria.

Por qué muchas dietas no se mantienen a largo plazo

Uno de los errores más comunes es plantear el cambio de alimentación como una medida puntual vinculada a una fecha concreta. Las dietas excesivamente restrictivas pueden resultar difíciles de compatibilizar con la vida familiar, laboral y social.

El cambio más estable se produce cuando se construyen rutinas que pueden mantenerse a lo largo del tiempo. Esto implica aprender a organizar las comidas, reconocer las cantidades adecuadas y encontrar una forma de actividad física que resulte asumible.

No se trata de buscar la perfección en cada comida, sino de mantener una pauta equilibrada en el conjunto de la semana.

Hábitos clave para gestionar el peso de forma sostenible

La constancia y la incorporación progresiva de pequeños cambios pueden ayudar a establecer una rutina más saludable.

  • Planificación: organizar las comidas y disponer de alimentos adecuados facilita tomar decisiones más conscientes.
  • Equilibrio nutricional: combinar fuentes de proteínas, hidratos de carbono, grasas, verduras y frutas permite construir platos variados.
  • Actividad física: caminar, realizar ejercicios de fuerza o practicar una actividad adaptada a cada persona contribuye a aumentar el movimiento diario.
  • Horarios regulares: mantener una pauta ordenada puede ayudar a evitar llegar a las comidas con un hambre excesiva.
  • Hidratación: beber agua de forma regular forma parte de unos hábitos cotidianos saludables.
  • Descanso: mantener horarios de sueño estables ayuda a organizar mejor el conjunto de la rutina diaria.
  • Seguimiento: valorar la evolución mediante diferentes indicadores permite no depender exclusivamente del peso corporal.

Los cambios sostenidos no siempre producen resultados inmediatos, pero permiten construir una relación más estable con la alimentación y la actividad física.

El papel de la constancia y la mentalidad

Adoptar hábitos saludables implica cambiar la forma de plantear el proceso. En lugar de seguir una dieta durante unas semanas, el objetivo puede centrarse en construir una rutina que resulte compatible con las preferencias y circunstancias personales.

La constancia no significa hacerlo todo perfectamente. Significa volver a los hábitos elegidos después de una celebración, un viaje o una semana diferente, sin considerar esas situaciones como un fracaso.

También conviene valorar avances que no siempre se reflejan inmediatamente en la báscula, como una mayor regularidad en las comidas, más actividad física, una mejor organización o una elección más consciente de los alimentos.

Complementos alimenticios dentro de una rutina saludable

Los complementos alimenticios pueden incorporarse como un elemento adicional dentro de una rutina que incluya una alimentación equilibrada y actividad física. Su principal valor se encuentra en reunir diferentes ingredientes en formatos cómodos y fáciles de utilizar.

Antes de elegir un complemento conviene revisar:

  • La lista completa de ingredientes.
  • La cantidad aportada por la dosis diaria.
  • El formato y el modo de empleo.
  • Las advertencias indicadas en el etiquetado.
  • La presencia de cafeína u otras sustancias que deban tenerse en cuenta.

Entre los ingredientes vegetales utilizados habitualmente en este tipo de fórmulas se encuentran la alcachofa, el ortosifón, la pilosella, la yerba mate y el vinagre de manzana.

El formato líquido permite diluir el complemento en agua y consumirlo de acuerdo con las instrucciones del fabricante, lo que puede facilitar su incorporación a la rutina diaria.

Producto destacado en esta lección

🍏 Apple Dren – Vinagre de manzana y extractos vegetales

Apple Dren de Pinisan

Apple Dren de Pinisan es un complemento alimenticio líquido elaborado con zumo y vinagre de manzana y una combinación de cuatro extractos vegetales.

La dosis diaria de 30 ml aporta:

  • 1.800 mg de zumo de manzana.
  • 540 mg de vinagre de manzana.
  • 195 mg de extracto de alcachofa 5:1, equivalentes a 975 mg de planta.
  • 180 mg de extracto de ortosifón 15:1, equivalentes a 2.700 mg de planta.
  • 120 mg de extracto de pilosella 4:1, equivalentes a 480 mg de planta.
  • 100 mg de extracto de yerba mate 3:1, equivalentes a 300 mg de planta.

Su fórmula permite reunir vinagre de manzana y distintos ingredientes botánicos en una única preparación líquida, con un agradable aroma a manzana ácida.

El fabricante recomienda agitar el envase, diluir 30 ml en al menos 500 ml de agua y tomar la preparación a lo largo del día.

Apple Dren se presenta en un envase de 500 ml. Para utilizarlo correctamente, deben respetarse el modo de empleo y las indicaciones recogidas en el etiquetado.

Nota: Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable. No se debe superar la dosis diaria recomendada. Ante cualquier duda relacionada con la alimentación, el peso o la salud, consulta con un profesional sanitario.

Fuentes y referencias