Plantas Medicinales

Plantas medicinales

Plantas medicinales Plantas medicinales: tradición, usos y presentaciones

Las plantas han acompañado al ser humano desde la antigüedad. A lo largo de la historia se han utilizado como alimentos, condimentos, ingredientes aromáticos, materias primas para cosméticos y componentes de diferentes preparaciones tradicionales.

Buena parte de estos conocimientos procede de la observación de la naturaleza y de prácticas transmitidas entre generaciones. Con el desarrollo de la botánica, la farmacognosia y otras disciplinas científicas, ha sido posible identificar muchas de las sustancias presentes en las plantas y estudiar sus características.

En Mundo Herbolario explicamos qué se entiende por planta medicinal, cómo se estudian sus componentes y qué diferencias existen entre una infusión, un complemento alimenticio, un cosmético y un medicamento a base de plantas.

¿Qué es una planta medicinal?

La expresión «planta medicinal» se emplea habitualmente para referirse a especies vegetales que cuentan con una tradición de uso relacionada con el cuidado de la salud o que se utilizan como materia prima en medicamentos herbales.

Sin embargo, una planta no se convierte automáticamente en un medicamento por el hecho de tener un uso tradicional. La categoría legal depende del producto terminado, su composición, su presentación, las indicaciones incluidas y los requisitos que haya cumplido para su comercialización.

Una misma especie vegetal puede encontrarse como:

  • Alimento o ingrediente culinario.
  • Infusión alimentaria.
  • Complemento alimenticio.
  • Ingrediente cosmético.
  • Medicamento tradicional a base de plantas.
  • Medicamento herbal con un uso bien establecido.

Cada una de estas categorías está sometida a normas diferentes. Por eso, las indicaciones reconocidas para un medicamento concreto no deben trasladarse a cualquier cápsula, infusión, alimento o cosmético elaborado con la misma planta.

¿Qué es la fitoterapia?

La fitoterapia es el ámbito dedicado al estudio y uso de plantas, sustancias vegetales y preparados obtenidos a partir de ellas. Incluye el análisis de su identidad botánica, composición, formas de elaboración, calidad, seguridad y posibles aplicaciones.

Dentro de este campo es importante diferenciar entre:

  • Uso tradicional: basado en una utilización documentada durante un periodo prolongado.
  • Investigación experimental: realizada en laboratorio o mediante modelos que no siempre permiten trasladar los resultados directamente a las personas.
  • Investigación clínica: estudia la seguridad y los efectos de una preparación concreta en seres humanos.
  • Indicación autorizada: corresponde a un medicamento específico que ha cumplido los requisitos establecidos para su comercialización.

La existencia de estudios sobre una planta no significa que todas sus propiedades tradicionales estén confirmadas ni que cualquier producto elaborado con ella produzca los mismos efectos.

Componentes presentes en las plantas

Las plantas contienen mezclas complejas de sustancias cuya proporción puede cambiar según la especie, la variedad, el terreno, el clima, la época de recolección y el método de elaboración.

Entre los componentes vegetales que pueden encontrarse están:

  • Flavonoides y otros polifenoles.
  • Taninos.
  • Mucílagos.
  • Saponinas.
  • Alcaloides.
  • Ácidos orgánicos.
  • Compuestos aromáticos.
  • Aceites esenciales.
  • Vitaminas, minerales y fibra en cantidades variables.

La presencia de una de estas sustancias no permite atribuir automáticamente a la planta propiedades terapéuticas. También debe tenerse en cuenta su concentración, la parte vegetal utilizada, la forma de extracción y la cantidad aportada por el producto.

Distintas plantas medicinales

Formas de clasificar las plantas

Las plantas pueden clasificarse desde diferentes puntos de vista. La clasificación botánica las agrupa por familias, géneros y especies, mientras que otras clasificaciones atienden a la parte utilizada, su composición o su tradición cultural.

En un contexto divulgativo y comercial resulta más adecuado organizarlas según su forma de uso, evitando atribuirles efectos farmacológicos generales. Algunos grupos orientativos serían:

  • Plantas utilizadas tradicionalmente en infusiones después de las comidas.
  • Plantas aromáticas empleadas en alimentación.
  • Plantas presentes en fórmulas relacionadas con la relajación y el descanso.
  • Plantas ricas en mucílagos.
  • Plantas utilizadas por su aroma o por sus aceites esenciales.
  • Plantas incorporadas a cosméticos para proporcionar suavidad o confort a la piel.
  • Plantas empleadas como colorantes, condimentos o ingredientes culinarios.

Una misma planta puede aparecer en varias categorías. La menta, por ejemplo, se utiliza como ingrediente culinario, en infusiones, en productos de higiene bucal y en cosméticos. La finalidad concreta dependerá siempre del tipo de producto y de su formulación.

Uso tradicional y evidencia científica

Los conocimientos tradicionales tienen interés histórico, cultural y botánico, pero no deben confundirse con una demostración clínica.

Cuando se estudia una planta es necesario identificar con precisión:

  • La especie y, cuando corresponda, la variedad.
  • La parte utilizada: raíz, hoja, flor, fruto, semilla o corteza.
  • El procedimiento de secado y conservación.
  • El disolvente y el método de extracción.
  • La concentración del preparado.
  • La cantidad y la duración de uso.
  • Las posibles contraindicaciones e interacciones.

Los resultados obtenidos con un extracto determinado no pueden aplicarse necesariamente a una infusión, un polvo de planta o una fórmula que utiliza una concentración diferente.

Preparaciones tradicionales y formas galénicas

Las plantas se han preparado históricamente mediante infusiones, decocciones, maceraciones, polvos, aceites y ungüentos. Cada procedimiento permite obtener componentes diferentes.

La expresión «forma galénica» está relacionada con la preparación y presentación de sustancias para facilitar su administración. Su nombre recuerda a Galeno, médico de la Antigüedad cuya obra tuvo una influencia importante en la historia de la farmacia y la medicina.

Actualmente pueden encontrarse preparaciones vegetales en formatos como:

  • Infusiones: elaboradas mediante el contacto de la planta con agua caliente.
  • Decocciones: requieren una cocción durante un tiempo determinado y suelen emplearse con partes vegetales más duras.
  • Maceraciones: mantienen la planta en contacto con agua, aceite u otro medio durante un periodo concreto.
  • Extractos líquidos: pueden utilizar agua, alcohol, glicerina u otros disolventes autorizados.
  • Extractos secos: concentran determinados componentes y se incorporan a cápsulas, comprimidos u otros formatos.
  • Aceites esenciales: son productos muy concentrados que requieren precauciones específicas.
  • Cápsulas y comprimidos: aportan una cantidad determinada de polvo o extracto.

Estos formatos no son intercambiables. La cantidad adecuada depende de la concentración, de la parte utilizada y de las instrucciones del producto.

Plantas en complementos alimenticios

Los complementos alimenticios tienen como finalidad complementar la dieta normal. No son medicamentos y no deben presentarse como productos capaces de prevenir, tratar o curar enfermedades.

Cuando incorporan plantas, su etiquetado debe identificar adecuadamente los ingredientes y recoger la cantidad diaria recomendada, las advertencias y las condiciones de utilización.

Las declaraciones sobre salud únicamente pueden utilizarse cuando estén autorizadas y se cumplan sus condiciones. La presencia de una vitamina, un mineral o una planta en la lista de ingredientes no basta para realizar cualquier promesa sobre sus efectos.

Uso de plantas en cosmética

Los extractos vegetales también se incorporan a productos de cosmética natural, como cremas, jabones, champús, lociones y aceites corporales.

En un cosmético pueden describirse efectos relacionados con su finalidad externa, como hidratación, suavidad, acondicionamiento o sensación calmante sobre la piel. No debe presentarse como tratamiento para infecciones, heridas, dermatitis u otras enfermedades.

El término «natural» tampoco garantiza que un cosmético sea más seguro o adecuado para todas las pieles. Algunas sustancias vegetales, fragancias y aceites esenciales pueden ocasionar irritación o reacciones de sensibilidad.

Cómo elegir una planta o preparado vegetal

En un herbolario pueden encontrarse plantas secas, infusiones, complementos, extractos y cosméticos. Antes de escoger un producto conviene revisar:

  • El nombre botánico completo.
  • La parte de la planta utilizada.
  • La cantidad incluida por dosis.
  • La concentración o relación de extracción.
  • La categoría y finalidad del producto.
  • La lista completa de ingredientes.
  • Las instrucciones de uso.
  • Las advertencias y condiciones de conservación.

También es importante adquirir productos correctamente etiquetados y evitar plantas recolectadas sin una identificación botánica segura.

Precauciones generales

Que un producto proceda de una planta no significa que esté libre de efectos adversos. Algunas especies pueden producir alergias, molestias digestivas, somnolencia, irritación o interacciones con medicamentos.

Conviene solicitar asesoramiento profesional antes de utilizar extractos concentrados durante el embarazo y la lactancia, en menores, cuando exista una condición de salud diagnosticada o cuando se estén tomando medicamentos.

No debe superarse la cantidad indicada por el fabricante ni utilizar un preparado vegetal para sustituir, modificar o interrumpir un tratamiento prescrito.

El contenido de esta web tiene carácter informativo y no sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni las recomendaciones de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable.

Fuentes y referencias